¿Sabes cuantas veces quise abrazarte? ¿Preguntarte si estabas enojado? Por supuesto que no, aunque una parte tonta de mí quiere creer que me haz extrañado tanto como yo a ti. ¿Sería tonto preguntarlo? No me gusta esta faceta idiota, débil que sacas de mí, me es casi imposible decirte “estoy bien” cuando quiero llorar, no te puedo mentir como a todos y eso me enferma. Me corroe por dentro, haciéndome lastimarte para que te alejes, sabiendo que mis ojos se ponen llorosos cada vez que te veo conectado y no me hablas, que le tus mensajes en el subnick y los siento como estocadas en el pecho…¿realmente me debes odiar no? Incluso soy tan ególatra de pensar que son dirigidos a mí…
Yo quería mantenerte sólo para mí, me quemaba en celos cuando me contabas sobre aquellos que te conocían; eras el amigo que nuca tuve y el que no quería compartir con nadie, absolutamente nadie… me sentía culpable y por ello, cambiaba el tema para que habláramos de mí. ¿Recuerdas que siempre decía que me conocías más que yo misma? Pues es la simple verdad; me sentía tan confundida al descubrir que no te podía mentir, que habías conocido a mi yo más secreto…al que llora cada noche temiendo cerrar los ojos y despertar en otro lugar, o simplemente no despertar.
Me encantaba jugar y conversar contigo, hacer locuras para sacarte una sonrisa, para que te rieras de lo que sea…que por un tiempo se convirtió e una meta; Podría ser una amistad pura, algo hermoso que creí que nunca tendría…sin embargo como todo, lo arruine. ¿Podrías perdonarme? Tenía miedo de perderte…pero creo que ya lo he hecho…
Quiero llorar pero no puedo, he gastado todas mis lágrimas llorando por ti, me has pedido que no lo haga pero no puedo evitarlo…me rompe el alma pensar esos ojos indiferentes, vacíos…los cuales con vanos intentos quiero que brillen, aunque sea un poco. ¿Cuántas veces desee verte? ¿Poder consolarte? Tantas que podría resumirlo con un constante siempre, te convertiste en mi obsesión, mi placer culpable…aquello en lo que me refugiaba del dolor y de lo que hablaba constantemente en mi fuero interno.
Idiota, mil veces idiota, ¿cómo pude ensuciar un sentimiento tan lindo con mis retorcidos pensamientos…? Pero…es que me gustabas tanto que no podría decir si era admiración platónica o algo más profundo. Talvez sólo no supe entender y confundí amistad con algo que hasta ahora dudo tener conocimientos. ¿Recuerdas aquellas promesas que hacíamos? Yo creía que me acercaban a ti y soñaba con que tú también lo creyeras, que ingenua puedo ser…
Eso sí, quiero tanto decírtelo a la cara, nunca me dejaste verte, sólo una y era una foto antigua que me hiciste prometer que olvidaría..y para mi pesar así ha sido….mi locura llegó a tantos extremos que te idealicé, tal como tu te describías que querías ser y como yo te imaginaba. Recuerdo cuando me preguntabas como te materializaba, yo sólo me sonrojaba y te contaba…descubriendo con alegría que no estaba taaaan equivocada. (aun que en muchas cosas no acerté XD)
¿Cuántas veces se me acelero el pulso cuando comentabas algo bueno sobre mí? Era tan feliz de mostrar a alguien mi verdadero yo, de no mantenerlo encerrado como hago día a día, que gastaba más en ciber que en mi alimentación, siempre inventando excusas para lograr hablar contigo tan sólo unos minutos que se convertían en horas y horas. ¿Recuerdas que una vez hablamos casi ocho horas seguidas? Ese día reí tanto, fui tan feliz…desee más que nunca tener Internet para hablarte todos los días, y cuando llegó por fin el día, lo celebramos…yo gritaba histérica (o esa imagen tuve que dar) y tú sólo asentías a los planes que tenía.
Siempre quise parecer interesante forzándome a hacer más de lo que podía, para que no te aburrieras de mí…para que no te dieras cuenta de cuan repetitiva podía ser, si funciono es un milagro, nunca pude disimular mi nerviosismo al esperar tu opinión.
Antes de conocerte estaba cayendo en un abismo, una depresión que ya no soportaba…cuando fui descubriendo tu personalidad, me sentí tan tonta de haber pensado en la “salida fácil”, el suicidio.
Me enseñaste que alguien podía preocuparse por mí, que le importaba como estaba, que sentía, como vivía. Y así yo quise saberlo todo de ti, cuando callabas, me maldecía por traerte malos recuerdos…mentiría si dijera que no te tuve compasión alguna vez, tu vida no la podía creer; también lloré eso que no contabas, no obstante la compasión desapareció tal como pedías y fue reemplazada por una admiración sin sentido…te consideraba tan fuerte, tan perfecto, tan valiente…que me sentía pequeña a tu lado. No podía creer lo que mis ojos leían cuando tu expresaste sentir algo parecido, que me admirabas por ser todo lo que no soy, quería hacerte comprender que yo no era así, pero dolía, dolía tanto desilusionarnos.
¿Cuántas veces te dije “eres mi amigo y por ello me preocupas”? pensando que así te darías cuenta de todo lo que siento pero no me creías, lo tomabas a la ligera y me herías; busqué tantas veces la forma de hacértelo entender pero tú sólo mantenías neutral tus reacciones, y de nuevo lloré…lloré tanto…
Pensé en dejarte por que sabía que me hacías daño, que nos hacíamos daño. Yo desaparecía cada vez más y tú constantemente deprimido no éramos muy buena dupla ¿no?
Creía que yo tenía algo malo y me maldije por ello, me odiaba tanto que pensé que lo mejor que podía hacer..era desaparecer y así lo hice.
Un día abandoné nuestra conversación, aislándome en libros, tareas, pruebas, compromisos…cualquier cosa que no me hiciera pensar en que te extrañaba…peor no era tan fuerte y durante unas semanas volvimos a hablar, no con tanta libertad como antes y supe que algo se había roto entre nosotros, no lo quería admitir…dolía tanto descubrirlo… que fingí no saber nada hasta que te sentí perdido. Me alarmó que ya no aparecieras, que no estuvieras ahí esperándome en silencio y lloré temiendo lo peor.
Entonces cuando lo sentí ya todo perdido, tú volviste. Me daba pánico iniciar una conversación, creía que me odiabas..que estabas enojado conmigo. No sería extraño que me hubieras eliminado. Con temor por esa horrible posibilidad, te mandé un alegre “hola”, fingiendo el nerviosismo que me había invadido al sólo clikear tu nombre. Tú me respondiste de inmediato como si hubieras esperado esta instancia hace mucho tiempo, tal como yo…pero ambos dimos una pésima actuación, la conversación se tornó incomoda, ya no era lo mismo.
Con lo que supongo fue pesar, un día dijiste que no podíamos seguir así, hiciste palabras mi miedo más oculto y lloré, lloré pidiéndote una oportunidad para recuperar lo que teníamos…tú sonreíste y me dijiste que esta era. Y creí saber que sería la última, que no la podía desaprovechar.
Ambos sufríamos pero yo no te quería dejar, así que hice a un lado mis confusiones y me esforcé en reír cuando no lo sentía, me volví fría, cínica y tú te diste cuenta de ello. Con una vacía excusa te dije que había cambiado, que ya no era la de antes…creyendo que con eso ya no dolería si llegaba a desaparecer; lo supe en el mismo instante que te lo envié: estaba totalmente equivocada y temí que me dejaras, que me olvidaras…aún así hice lo contrario.
Yo me alejé previniendo el abandono tuyo que de seguro me llevaría a la perdición. Pasaron semanas, mis ánimos por el suelo, me enfermé, baje mis calificaciones, me volví fría y cínica realmente…ya no me reconocía y tú seguías ahí cuando abría sesión, tu nombre torturándome destacando sobre todos, llamándome a hablarte..pero no…soy cobarde y huía.
Agregue tanta gente para cubrir tu nombre, ninguno pudo siquiera compararse y tú seguías ahí, junto al miedo latente “me odia, no me quiere volver a hablar..no debería seguir así…” repitiéndome esas palabras en mi cabeza y mi mano vacilaba entre eliminarte y hablarte.
No quería que el dolor siguiera, sabía que sólo tú me lo quitaras pero tenía miedo, un miedo absurdo a tu desprecio, a tu rencor…
Y volví a llorar; lloré tanto que no me quedabas lágrimas para llorar por mis problemas. Me duele; me duele tanto el pecho ¿Qué dirías si te dijera todo esto?
No sé con que cara te mirare a partir de ahora, ya te lo enviado y no puedo dar vuelta a tras…a todo lo dicho aquí. Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocemos y no puedo dejar de pensar que el tiempo que pasé juntó a ti fue uno de los más difíciles y felices…te pido disculpas, te ruego me aceptes nuevamente como tu amiga…yo sólo deseaba explicarte el por que de mis actitudes…te lo advertí. NO todo es como se muestra…una simple ausencia puede ocultar tanto que tu desconoces…o simplemente puede ser la máscara tras el artilugio que ahora uso para esconderme de ti..pero ahora es inservible.
viernes, 22 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario